La que se quedaríaLa hija de Adriana estaba esperando que volviera a casa. Bernardo lo sabía; ella se lo había dicho. Esperó hasta que dos líderes de equipo pudieran oírlo antes de apoyar una mano en su silla y decirle que era la única persona capaz de salvar la noche.
Un lugar en la mesaJúlia sabía cómo sonaba la voz de Stefan cuando la deseaba. Todavía lo oía, con la voz ahogada en su almohada. Al otro lado de la mesa del almuerzo, él había empezado a hablarle con ese tono paciente que usaba para explicarle una prueba a alguien que no la había entendido.